MITOS, LEYENDAS Y CURIOSIDADES DE SAGUA LA GRANDE

La posa de la vieja trabuco

Home
La dama del baile
La capa del cementerio
La momia de Sagua
El barco fantasma
El Güije
La laguna de los Hoyuelos
El Charco La Palma
La leyenda del sábalo
El niño y la virgen
El último pirata en Cayo Cristo
La posa de la vieja trabuco
Los chinos esclavos
La leyenda del Arroyo Ternero
El caballo bayo
Bernardina la comadrona
El Noé de Sagua
La inundación de Carrazana
El esclavo del Purio
La india Sención
El fantasma del hotel
La serpiente marina
Los últimos días de Diego Grillo
Los barcos negreros
La cajita enterrada
El Yogui de la Plaza
La vieja de Jiquiabo
El Nikolis M.
El secuestro de Hemenway
Falsa alarma
El Capitán Nemo de Sagua
El misterio de los restos humanos
La Madre Agua
Los fantasmas de las cavernas
El gato cavernícola
La bruja del Caldero
El manantial de la lechuza
La Virgen de la Cueva
La campana de la suerte
La Cueva del Mono
El jinete sin cabeza
Piratas en el Mogotes
El Baul pirata
Las golondrinas de la Virgen
El viejo pueblo indio
Los majases de Ciriaco
La Costa de Oro
La canoa aborigen
Las palmitas endémicas
Cárcel sin presos
Carrito de las carnes
El Garrote Vil
El fantasma del Mausoleo
De la Gloria al Infierno
La cencerrada
Los noctábulos de Chuchú
Papá Montero
El Conde y la Reina
Chivos en la Corte
Comparación mediocre
El Farero y el Presidente
La enanita en Sagua
El Dr. Vaquez y la Chirimoya
Las Marionetas
Aterrizaje en la playa
La rata incapturable
-

 

______________________________________________________________________________________________________

LA  POZA  DE  LA  VIEJA  TRABUCO

 

   Es éste, el nombre que recibió y aún conserva, un pequeño tramo del río Sagua, en su margen derecha, y muy cerca de los chorrerones del Hicacal, donde sus aguas forman un recodo para que el cauce bordee la parte sur de la población.

   En este lugar formó el río un remanso,facilitando así, un excelente baño a los muchachos que uníanse diariamente formando grupos que salían de la ciudad en busca de los deleites de las aguas del Undoso y de la víctima de sus maldades.Vivía allí en aquel tiempo una campesina de alma varonil,cuya diversión era derribar con su hacha,el árbol del tronco más grueso y arar las tierras con el arado que mayor surcado hiciera.

   Comienza así el origen del nombre del remanso:”poza de la vieja Trabuco”, porque comienzan también los episodios que se recuerdan aún :LA VIEJA TRABUCO Y LOS TRAVIESOS MUCHACHOS, encontrando ellos en dicha poceta el centro de sus diversiones como nunca Pensaron hallar en un baño natural del río Sagua.

   Muy cerca de la poceta comenzaba una pequeña finquita, propiedad de esta rara campesina, que aunque rara, ocupábase solo,del bienestar de su escasa familia y de los cultivos que en su tierra realizaba.

   Comienzan dichos sucesos, porque no haciendo caso,los muchachos que allí se bañaban, de la poca distancia que los separaba de la casa de la robusta campesina,bañábanse sin otro traje que la piel al aire libre. Aquí empezaban los retozos y los juegos que ellos mismos formaban, tales como el de la “corua” que consistía en imitar al ave marina que se sumerge para atrapar la presa…y así llevaban a cabo algunos más.Otras veces corrían por las orillas diciéndose toda clase de palabras mal oídas,hasta que llegaban a oídos de Doña Rufina-que así se llamaba-molestándola de tal modo que no podia menos que acudir a donde los “bribones”se bañaban, yendo con su indumento propio: zapatos de baqueta y macheteen la cintura; los amenazaba, les repetía las palabras, y muy a menudo tenía que darse un baño nada refrescante porque los perseguía hasta que se perdían de vista, después de decirse las injuries propias del caso,teniendo doña Rufina que cruzar la poceta a nado.

   Estos espectáculos incitaban la maldad de los “canallas” quienes no faltaban un solo día a la poceta para gritarle a doña Rufina,”Trabuco”,sobrenombre que le asignaron  por  su  voz  fuerte y ronca y por las amenazas de que los hacía objeto.

   Así fueron sucediéndose día a día dichos sucesos,hasta que algún tiempo después,quizás por este motivo, quizás por otro, Doña Rufina Rodríguez tuvo que abandonar su finquita e irse lejos de quienes le proporcionaban tan malos ratos y tantas maldades que no merecía.

   Ha seguido con el nombre de “La poza de la vieja Trabuco” solamente el lugar, porque la poza no existe rellenada por deposición de las aguas del río.Y en la brillante finquita que cultivara doña Rufina, solo queda para no olvidarla, algunos árboles que ella con su arado y su machete cultivó.

 

Para ampliar sobre cada caso:
 ARCHIVO SABANEQUE
 
 
Del libro: "Mitos y Leyendas de Sagua La Grande" de Pedro Suárez Tintín
Copyright Tintin Collection 1998